A reacción do Gran Wyoming ás respostas ao seu vídeo

Para os que no o viran, onte en El Intermedio, o Gran Wyoming contraatacou, defendéndose moi ben das críticas recibidas: Fíxome especial coña que Wyoming fixese un chiste que...

Para os que no o viran, onte en El Intermedio, o Gran Wyoming contraatacou, defendéndose moi ben das críticas recibidas:

Fíxome especial coña que Wyoming fixese un chiste que se me pasou pola cabeza cando vin a reacción de Intereconomía á colada (que non metida). Vaia, que iso de chamar ao presentador de El Intermedio impresora é pasarse un pico (aínda que admitir que é un vídeo Betamax tamén tivo a súa coña).

Aproveito a ocasión para dicir que o artigo máis razoable sobre o tema o escribiu no seu blog Nacho Mirás Fole:

A mí, Wyoming no me ofende; otros sí.

Ya que se han vertido tantas opiniones sobre el vídeo de Wayoming y la becaria, yo voy a contribuir con la mía, que creo que soy una voz autorizada o, por lo menos, no menos autorizada que la de los predicadores profesionales. Resulta que ahora, los sesudos opinadores, defensores la mayor parte de una profesión con la que se sienten identificados, aunque nada tengan que ver con ella -ser tertuliano, comentarista u opinador no tiene nada que ver con ejercer el periodismo-, dicen que José Miguel López Monzón “ha insultado a la profesión” por montar una broma televisiva con una mentira. Y digo yo, a modo de reflexión:

Primero: José Miguel López Monzón, Gran Wyoming, no es periodista. Él mismo lo reconoce. Es un showman, un hombre-espectáculo. Así que, en principio, él está libre de códigos deontológicos y compromisos éticos relacionados con ésta mi profesión. ¿O acaso tengo yo que cumplir el voto de castidad de los curas? ¿He tenido que hacer el juramento Hipocrático? No ¿verdad? Pues a cada uno lo suyo.
Segundo: Su buen o mal gusto a la hora de escoger y teatralizar la historia de la becaria, efectivamente, es discutible. Pero que ofenda a algunos no tiene nada que ver con el periodismo ni con insultar a esta profesión. Entiendo que pueda sentarle mal a una becaria, a un parado, a alguien que gana 300 euros currando mucho… ¡Pero yo no me siento insultado! Es más, me reí tanto cuando se desveló el misterio que tuve que cerrar la puerta del pasillo para no despertar a mi hija. Sí que hay periodistas que insultan a este oficio todos los días, sobran ejemplos sin tener que ir a pescar en los programas de entretenimiento. Y algunos lo hacen en cabeceras diarias de máxima difusión.
Tercero: En 1938, Orson Welles, que no era periodista, montó una tremenda contando a través de las ondas que nos invadían los marcianos con La Guerra de los Mundos, adaptación de la obra homónima de H.G. Wells. Y no he leído por ninguna parte que a Wells lo acusen de “denigrar a la profesión”, de mentiroso, de abominable ser manipulador. Es más, en las facultades siempre le hablamos del asunto a los alumnos y les ponemos películas y grabaciones y todos los que hemos estudiado periodismo nos acordamos de la orquesta de Ramón Raquelo, en riguroso directo desde el Meridiam Room del Park Plaza Hotel de Nueva York. Claro, la Facultad… esa gran desconocida para muchos…
Cuarto: En todo caso, los que denigran a la profesión son los de Intereconomía TV, que emiten un vídeo sin molestarse siquiera -ellos sí que son periodistas- en comprobar su veracidad. Y sobre esa emisión se teje una telaraña de opinadores del tres al cuarto, la mayor parte de los cuales no ha pisado una redacción en su vida (hay excepciones, lo que todavía me sorprende más). Y ¡Hala!, a darle caña al showman en nombre de la “periodistidad” -término que me acabo de inventar para referirme al conjunto de seres humanos que, en el mundo, nos dedicamos a esto-.
Quinto y último: Wyoming, por mi parte -soy periodista titulado en ejercicio, profesor de periodismo, incluso tengo algún premio que me reconoce los méritos, pero eso es lo de menos…- no me siento insultado por tu vídeo. Me divirtió porque sacó a relucir toda la carroña que se mueve en torno a este oficio, sus miserias, las oscuras intenciones de quienes “militan” en algo que les es ajeno. Así que, por favor, señor Urbaneja, opine usted personalmente, pero no en mi nombre. Lo que sí denigra a la profesión es que haya becarios que cobran 300 euros, con suerte, haciendo el trabajo sucio de los medios de comunicación. Si quiere ocuparse de algo, ocúpese de ellos, que son el futuro.

P.D. Algunos andan un poquito necesitados de sentido del humor.

Si, ao final a chave de todo é o humor. Pode gustar máis ou menos, pero hai que entender as bromas coma o que son, e non creo que ninguén minimamente razoable pense que o asunto o lanzaron ao grande público os de La Sexta, pois parece que deixaron bastantes evidencias de que foron os de Intereconomía TV os que publicaron en YouTube o vídeo para despois dicir que circula pola Rede. ¿Tirar a pedra e agochar a man? Iso si que é pasar polo forro a ética xornalística.

ACTUALIZACIÓN: Buenafuente tamén soubo tratar moi ben o tema no seu programa:

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